Mysterium: RPG, alquimia y mitología en 8 bits
En mi niñez tuve la suerte de poseer una Game Boy, la consola portátil que todos los niños querían tener. No conocí mucha gente que tuviera una, en mi ciudad somos pocos y nos conocemos mucho; un par de años después un amigo consiguió una Game Boy Color traída directa de Estados Unidos (y yo una Game Boy Pocket, pero prestada). Cuenta el mito, la leyenda infantil, que mi hermano obtuvo la Game Boy mediante un canje: cambió una placa de vídeo más veinte pesos (o veinte dólares en esa época) y consiguió, para mi cumpleaños (de lejos, el mejor regalo que me hicieron en mis 23 años) número diez (o menos, no recuerdo) una Game Boy prácticamente nueva y con dos cartuchos: un juego que ya no recuerdo cómo se llama ni puedo explicar de qué se trataba. Y otro cartucho, enigmático, extraño y llamativo. En su portada había un dragón rodeando una especie de caldero, del cual surgía una columna de humo que se expandía hacía arriba y hacía los extremos, dejando el lugar para el nombre del título, encima del humo. Mysterium, un juego épico de rol en las mágicas tonalidades grises de los 8 bits de la mítica consola. En internet no hay, prácticamente, información sobre el juego.
http://www.youtube.com/watch?v=7xnaU3UkXpY
De niño siempre me gustó la literatura, leía cuentos desde muy pequeño y me embarcaba en cualquier historia que llamara mi atención. Recuerdo una colección de mitos y cuentos egipcios para niños que vendían en un supermercado, y recuerdo pedirle a mi padre que me la comprara. No era de esos libros con grandes dibujos y pocas letras; no, era un libro de cuentos sencillo, para un niño de 8 años. Para esa misma época, recibía mi Game Boy con el extraño cartucho del Mysterium. Los mitos egipcios se mezclaban en el caldero de una hormiga parlanchina que me decía, me insistía, en que debía ayudarla, mientras de fondo sonaba una hipnótica e intrigante melodía que me llamaba a jugar, que me asustaba, que me intrigaba completamente. Hay cosas que uno de niño no puede ver, porque le faltan las herramientas para poder procesar ciertas cosas.
Antes de meternos en el juego, contemplamos el cartucho y comenzamos a preguntarnos por el dragón, por el caldero, por el humo. El arte visual de la caja es increible, enigmático y anticipa claramente el nombre que lo precede. Y al iniciar el juego nos seguimos encontrando con más enigmas, más misterios simbólicos que resolver: ese Sol y esa Luna, vistos ahora, me llamaron mucho la atención. Tras investigar, preguntar y buscar por el inframundo de internet, descubrí que toda la portada del juego tiene grandes influencias con grabados y símbolos gnósticos de alquimistas de la época medieval. Técnicamente, parece una copia de uno de los tantos grabados hechos por los alquimistas medievales. ¿Que representa exactamente? Bueno, no estoy del todo seguro, no sé nada de alquimia, pero por lo que pude averiguar, es probable que este representando algún tipo de proceso para transformar un metal pobre (plomo) en oro, de ahí la presencia de los símbolos del mercurio y azufre, que representan, junto con la sal, la Tría Prima, los tres elementos base de la Alquimia. Según lo que pude averiguar y entender, el mercurio se mezclaría con un metal pobre, mediante el fuego del azufre, para poder así transmutarse en oro. Eso sí, siempre y cuando poseyéramos una piedra filosofal, como la que aparece en el grabado original. ¡Menuda simbología para un juego de Game Boy! Pero sigamos, porque esto no termina aquí.
Apenas pasada la pantalla inicial, nos aparecen las típicas leyendas comerciales y de publicación. Un nombre conocido figura allí: Maxis (supongo que como publicadora del juego). Pero hay otro nombre, que por lo menos yo desconozco: Asmik Corporation of America. Esta empresa era subsidiaria de su padre japonesa, Asmik Ace Entertainent, a su vez, subsidiaria del grupo Sumitomo y Kodasha (ambas dedicadas a publicaciones de libros, entre otras cosas). En la wiki de la empresa figuran los juegos que crearon y ninguno me resulta familiar. Pero uno me llamó la atención: LSD: Dream Emulator. Se trataba de un juego raro, en primera persona, donde navegamos a trevés de un mundo onírico basado en los sueños del creador. Solo podíamos caminar y mirar, al tocar algo nos transportábamos a otro mundo de ensueño. Quizás algún lector lo conozca, porque se trata de un juego «de culto».
Una vez iniciado el juego, nos encontramos con una simpática hormiga, Morda, que nos informa de su situación (y de lo que debemos hacer con eso): nos ponemos en la piel de un alquimista que debe liberar a estos insectos que han sido capturadas por un misterioso dragón; para esta tarea, nos han proporcionado una serie de calderos de Fuego, Agua, Mercurio y Ácido para poder mezclar y transmutar lo que encontremos en estos calabozos, generando así diferentes items que nos ayudaran en nuestra travesía. A simple vista, el apartado gráfico no dice mucho: simples líneas que marcan las paredes y las puertas; algunos pixeles más en movimiento para mostrar a los monstruos que debemos derrotar con nuestras armas. En síntesis, estamos ante un RPG de calabozos oscuros (tan oscuros que si nuestras antorchas se acaban, no veremos absolutamente nada), donde debemos usar todo nuestro ingenio y memoria para saber qué mezclar y dónde hacerlo. Pero, ¿qué mezclamos? Bueno, todo lo que tengamos en nuestra inventario, pero básicamente, minerales. El juego posee una amplísima gama de minerales que van desde el simple hierro hasta, obviamente, el mercurio, y pareciera ser que conforme avanzamos, los minerales más «raros» comienzan a figurarse entre los oscuros calabozos de Mysterium. Recuerdo estar mucho tiempo intentando «transmutar» una llave en un caldero, solo para darme cuenta que había utilizado todas las materias primas y me termine encontrando atascado, sin ninguna posibilidad de avanzar. Hay que destacar que no solo transmutamos llaves, también creamos armas, armaduras y diferentes objetos medicinales que nos ayudarán a atravesar esas paredes tan lineales, tan enigmáticas.
Cada nivel termina con una caída, un pozo donde descendemos abajo, más abajo. Y en cada nuevo nivel, nuestra amada Morda se nos aparece para darnos información. Quiero resaltar que nunca gané este juego. Son 10 niveles y recuerdo haberme enfrentado al dragón y morir (dato de color, tenemos tres vidas para pasar todo el juego), pero ni siquiera estoy seguro si eso sucedió por mis propios medios, ya que una vez encontré trucos para el juego. Como sea, al iniciar el segundo nivel, Morda nos da una información un poco más esclarecedora: ella es una Arimaspi, que se dedica, junto a su «tribu», a excavar y recolectar oro; de tanto excavar, llegaron al templo del Dragón y como buen miembro de su especie, no iba a permitir que unas imberbes hormigas se llevarán su oro. Resulta ser que los Arimaspi son un pueblo mitológico griego, en constante guerra con los Grifos de Hiperbórea por una simple razón… el oro que estos guardaban.
Según pude leer, hay más de 150 ítems en todo el juego, todos accesibles y plausibles de ser transmutados, siempre y cuando sepamos cómo y dónde hacerlo. Cada objeto tiene una descripción detallada, especialmente los minerales, materia prima para las transmutaciones. Cabe destacar que las leyendas que contienen no son meros comentarios informativos, no señor: las claves de muchos de los misterios están en los ítems, en cómo interpretar las pequeñas metáforas que el juego nos proporciona, especialmente, en lo referido a los minerales que recolectamos. Y aquí, nuevamente, podemos sacarnos el sombrero ante las múltiples referencias a la simbología de la alquimia, todos estos nombran directa o indirectamente principios o nociones de alquimia. Por citar un ejemplo, la descripción del estaño dice «[…]manejalo de forma inadecuada y te encontrarás con el león que devora el sol. Si mezclábamos el estaño de forma errónea, un simpático león salía a nuestro encuentro.
Otra cosa que me llama la atención, entendiendo que el juego está profundamente enraizado en un marco teórico «alquímico» es el despliegue de monstruos y enemigos a derrotar. Todos siguen perteneciendo al universo de la alquimia del medievo: lucharemos contra Serpientes gigantes (Ouroboros, la serpiente que se come su cola), oscuros magos, leones alados (el león que devora el sol) y míticos Golems (si bien provienen de la mitología hebrea, son seres creados a partir de barro y dotados de vida mediante magia) son algunos de los enemigos mitológicos que deberemos enfrentarnos en los oscuros pasillos de Mysterium.
El juego no es para nada fácil. Si hoy hubiera llegado al último nivel, sin ver un gameplay entero (éste es el único que hay), jamás podría haber completado la gesta de Mysterium. Llegamos al décimo calabozo, luchamos contra lo que se nos cruce en el camino y encontramos a nuestras simpáticas hormigas prisioneras, pero no podemos sacarlas de su cautiverio. Más abajo, en la última caída, tenemos al dragón, al grifo que cuida celosamente su oro de las avaras Arimaspi. Lo podemos derrotar antes o después de liberar a las hormiguitas. Pero para liberarlas debemos seguir mezclando ítems, seguir transmutando la materia: necesitamos la vara de Hermes y para obtenerla, hay que pasar por un proceso de conversión y transmutación de objetos bastante compleja. Durante esas mezclas, llegamos a obtener ítems como «La materia primera», «La materia última» e incluso la tan famosa y buscada Lapis Philosophorum, «la piedra de los filósofos» o, entre nosotros, la Piedra Filosofal, el elemento que nos permitiría transmutar cualquier metal innoble en oro, alcanzar la inmortalidad ( si el oro no se oxida, es inmortal, entonces podremos ser inmortales, como el oro) y el conocimiento absoluto del pasado, presente y futuro.
Mysterium es extraño. Sigue las bases de cualquier buen RPG de calabozos, teniendo en cuenta, claro está, que funciona bajo una Game Boy, con las limitaciones que esa plataforma tiene. Pero, por otro lado, es un juego lleno de enigmas, de acertijos, de simbolismo en todas y cada una de las expresiones que maneja. Como dije, ya desde la portada se nos presenta el simbolismo de la alquimia, que estará presente durante toda la trama, narrando e hilvanando la historia. Quizás les parezca un juego aburrido, como leí en alguna review perdida. Yo no creo eso, más allá de la historia extraña y su marco teórico, me parece un excelente RPG que merece ser rescatado del olvido, que merece ser estudiado. El juego nos plantea, al inicio, una incógnita. Morda nos dice «que descubriremos el misterio de Mysterium». ¿Que es Mysterium? ¿Se refiere al juego o alguna clase de mensaje metaficcional? ¿El misterio son todos y cada uno de los símbolos que nos presenta? Yo apuesto por esto último. Mysterium y su misterio son sus signos ocultos, sus referencias a la alquimia medieval, al gnosticismo, a la mitología de los Antiguos. Mysterium es un Tractatus de alquimia moderno, que está escrito en lenguaje binario, publicado en un formato de videojuego de 8 bits y que todavía no pudimos descifrar.
PD: Buscando en el inframundo de la internet, encontré un parche para pasar el rom de Mysterium (la versión USA) a español.
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